Tareas tan rutinarias como hacer la cesta de la compra, cocinar, preparar los menús semanales, cuidar la decoración de los platos (la comida también entra por los ojos), son planes que tienen un claro componente emocional muy descuidado en nuestros días si tenemos en cuenta el aumento de consumo de la comida rápida o también, el poco tiempo que muchas personas dedican a cocinar al priorizar otros asuntos en apariencia más urgentes. Sin embargo, comer sano es una inversión en felicidad puesto que existe una relación directa entre el modo en el que una persona se alimenta y cómo se siente.

Factores que influyen en la alimentación

Existen distintos factores que influyen en la alimentación personal: el estilo de vida de esa persona, las tradiciones familiares, la cultura y también, los recursos económicos. Sin embargo, conviene puntualizar que comer sano es más barato que abusar del consumo de platos precocinados. La cocina también es un arte que como cualquier otro, permite a la persona poner en práctica su creatividad. Por esta razón, muchas personas deciden hacer hoy en día un curso de cocina.

Comida Saludable

Comer sano es una inversión en felicidad y en muchas ocasiones, el punto débil del bienestar físico y mental. Muchas personas que viven solas sienten cierta desmotivación para preparar platos de cocina para sí mismas.

Los hábitos de alimentación saludables y el descanso adecuado son dos de los pilares más básicos del desarrollo personal. Hábitos que permiten mantener un nivel de energía adecuado para afrontar las tareas de trabajo, realizar las rutinas cotidianas y vivir cada jornada con el corazón lleno de energía vital.

La dieta de la felicidad

En la actualidad, domina el estilo de vida sedentario puesto que muchas personas pasan muchas horas de su jornada laboral sentadas. En este sentido ocurre, que con frecuencia las personas consumen más energía de la que en realidad necesitan para su día a día. El papel de los nutricionistas no solo es importante en relación con la salud física sino también, con el factor emocional. Tener el peso adecuado también mejora la calidad de vida de quien se siente más enérgico y ágil en su día a día.

Todos dicen que la sociedad en la que vivimos, está llena de compromisos sociales muchas veces ineludibles, pero si podemos en una parrillada de la oficina, evitar comer 4 tacos de chorizo y 3 de tuétano, con 3 Cocacolas o 4 cervezas, y apenas probar los nopales, las cebollitas, y no queremos bajarle a la carne, a los lácteos, al alcohol, y el refresco, esa si es decisión de cada quien.

Simplemente reduciendo alimentos que salen de las fábricas y consumiendo más lo que nos da la propia madre naturaleza, es un buen consejo que nos ayudará a saber cómo cimentar una base para un buen cambio alimenticio.

O como dicen por allí… lee las etiquetas de los ingredientes de tus alimentos, y si no los puedes pronunciar, no te los comas

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